Tengo algunas quasi discrepancias, tal vez sólo complementos...
La integridad como la caridad son, para mí, un proceso dialéctico en el que es necesario recibirla para entenderla y poder darla, es necesario saber darla para merecer y saber valorizar al recibirla. Empieza en casa y empieza en la nación, y cada proceso retroalimenta al otro.
En cuanto a la creatividad, no creo que la tengamos cuando nacemos, sólo admitiría que nacemos con "el derecho" de tenerla. La creatividad se estimula y enseña. Igual que la inteligencia (sea del tipo que sea) está condicionada por los avatares culturales del individuo desde su gestación y durante toda su vida. De lo contratio deberíamos admitir que la educación (vista desde el aprendizaje, no desde la enseñanza) es inútil para modificar lo innatamente recibido.