Creo que he pasado toda mi vida tratando de aprender los dos lenguajes de la comunicaciòn efectiva (lògica y emociòn), tal como se indica en la publicaciòn y creo que he logrado grandes avances.. Pero sobre todo cuando trato de comunicarme con mis hijas, mi emociòn termina superando la lògica razòn y por lo general la comunicaciòn pierde parte de su efectividad. Pienso que la comunicaciòn tiene distintas barreras y que estas dependen de con quièn o què queremos comunicar. No es nada fàcil separar la emociòn de la razòn cuando nuestro interlocutor es sordo, terco, equivocado y sentimentalmente involucrado. La efectividad en estos casos es un reto a la paciencia y pone a prueba nuestra capacidad para escuchar y entender.
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