En un momento u otro, la mayor parte de las organizaciones atraviesa un proceso de reorganización, fusión, reducción de tamaño, o algún otro cambio, por lo general angustiante y doloroso...
Estoy de acuerdo en lo que comentan, yo lo viví, y desgraciadamente por falta de madurez de los directivos y miedo a enfrentarse al problema de cara, pagan justos por pecadores. Lo mejor, es abrirlo, pero como la política de comunicación generalmente no es abierta, pues menos lo van a realizar en una situación de reorganización. Así es que si quieren los altos directivos tener problemas serios con su gente, vayan practicando una comunicación abierta y sincera, aunque sientan que van a perder "poder" .