Me pareció una reflexión interesante. Lleva a pensar que en materia de comunicación no existen verdades absolutas y que no se deben hacer prevalecer las formas como requisito de admisión de los mensajes. Prevalece el fondo y la realidad. Si hay un mensaje transmitido debe ser percibido...aunque paralelamente se reconduzca para que se usen los canales normales, las formas, etc. pero sin desaprovechar la información para corregir errores.