La tarea de “aprender a ser feliz” ha de ser un objetivo constante. Nadie "se topa" con la alegría a la vuelta de una esquina, sino que hay que fomentarla día a día...
Estoy de acuerdo con lo expresado en el artículo, aunque no parece tan fácil ponerlo en práctica en los tiempos que corren. Asistimos, a veces en forma incrédula, a una realidad tremendamente magnificada en sus aspectos negativos por los medios audiovisuales, que se encargan de mostrar y demostrar que solo lo sensacionalista es noticia. Agregado a una época totalmente individualista, el ser humano se sumerge a diario en una cotidianeidad que lo aturde, lo presiona, lo maltrata, y en ese contexto es sumamente díficil mantener un estado de ánimo que nos permita "estar alegres".
Un abrazo