¿Y si cambiaramos la propuesta? del efecto Pigmalion dirigido hacia el profesor, pienso que los resultados serían parecidos. En una época donde la labor del docente esta cada vez más devaluada, la tarea de enseñar se vuelve cada vez más compleja dado los cambios que se están suscitando, una buena dosis del efecto Pigmalion sería una ayuda muy útil al dejar pensar a la sociedad, a las autoridades educativas, a los padres de familia, incluso a los niños y jóvenes que sus maestros son extraordinarios.