La complejidad de los sentimientos y su expresión creo que no sólo es una cuestión de género. Coincido con algunas de las opiniones respecto a la influencia de la educación social y también de lo que se considera valioso según sea un género u otro quien lo detente. Hasta el siglo pasado, sólo los hombres eran guerreros, soldados, jefes, directores, almirantes, y parecía que las emociones podían ser un impedimento en esas funciones, quizá una de las maneras, erróneas, de entender dichas funciones supuso disociarse de los sentimientos, como si la emoción hiciese menos eficaz el rol.