Provocar cambios en la gente y en las organizaciones no es nada sencillo. No es fácil llevar a cabo un proceso de cambio. Hay que lidiar con la inercia, las resistencias, las percepciones y los esquemas ya establecidos...
Es verdad que provocar o inducir cambios en la gente es difícil, pero es importante en el caso de los que somos facilitadores, proveer herramientas para que las personas puedan manejar y administrar el cambio. Para los que somos educadores debe ser un reto.
Marianela Barbieri