Todos tenemos un "mapa" de la realidad, pero no debemos olvidar que el "mapa no es el territorio", por lo tanto, este "mapa" condiciona nuestro modo de ver el mundo. Primero debemos reconocerlo, para luego poder cambiar lo que nos molesta o perjudica. Todo se puede cambiar, también nuestro "mapa". Podemos modificarlo, enriquecerlo, pero también restringirlo. Esa, siempre, será nuestra decisión. Muy buena la propuesta.
Cristina.