Ciertamente en la cultura de muchas organizaciones, especialmente estatales, se tiende a equiparar, la lealtad con la obsecuencia. Este error, definitivamente lleva no solo a un maltrato de las personas que no compartimos esta forma de pensar, pues la institución o la empresa termina por despedirte por consdierarte una amenaza, sino que la misma institución se debilita al proteger a gente mediocre cuyo fin principal es sobrevivir a cualquier precio. Y, definitivamente se daña al país, ya que se premio lo malo y se castiga lo bueno.
Creo que este tema es muy importante debatirlo, porque quienes todavía creemos en los valores morales como el decir la verdad y pelear por ella, enfrentamos una gran responsabilidad, como el enseñar a los y las niñas y jóvenes qué si existe la verdad, la franqueza y no hay que tener miedo de practicarla en nuestra vida cotidiana y en toda circunstancia, y todo lo que nos pueda reportar su práctica siempre será positivo y digno.