Muchas veces se hiere a otra persona con la disculpa que se está siendo sincero, que se dice la verdad. Y el daño de estas palabras hirientes es poderoso. Palabras como, no sirves para nada, no se puede confiar en tí, eres un completo perezoso, siempre te equivocas y otras más, lo único que nhacen es agredir y no aportan nada positivo. Por ello, no es conveniente generalizar sino puntualizar en la falla a corregir, como dice la frase "suave con la persona y fuerte con los hechos".