Cuando falleció mi padre, pensé que una forma de rendirle homenaje, y recordarlo por siempre podía ser plantar en un rincón de mi casa dos palmeritas que hasta entonces crecían tímidamente en una maceta. Hoy, allí están... cumpliendo varias funciones: haciéndonos recordar a mi padre, dando algo de sombra y algo de oxígeno al mundo.