Es interesante observar cómo confundimos también las dificultades propias de la vida -defectos congénitos, enfermedades inevitables, características de de nuestro temperamento, cambios propios del paso de los años, etc.- con lo problemas, que muchas veces vienen a ser producto de nuestra mala relación con esas dificultades.
Creo que este enfoque ayudaría mucho a clarificar la solución con una actitud de aceptación y comprensión de lo que no vamos a poder cambiar, dilucidando claramente lo que sí está esperando de nosotros una solución.
Gracias por ayudarnos a reflexionar siempre un poco más de lo habitual.
Carlos