
Existieron familiares, hijos, esposa, padres, amigos, rezando por ellos, primero para saber si todavía estaban vivos despues de 17.
Con estos deseos de los familiares más cercanos no fue suficiente, las autoridades chilenas hicieron su parte, y decidieron emprender el rescate.
Sentir que 33 vidas humanas dependen de tu esfuerzo, de tu capacidad, de tus ganas, de tus deseos, debe ser una responsabilidad muy grande; porque podemos pensar que hay mucha personas en el mundo incluídos los rescatistas que pudieron estar dentro de la mina.
Hay personas en el mundo que viven como en lo mas profundo de la tierra, en sus propias minas (drogas, sexo, vicios, alcohol,etc.) que piden ayuda y no pueden salir.
Tambien hay aquellos que sufren pobreza, abandono, soledad, angustias, hambre, miseria; que tambien necesitan que se les rescate.
Necesitamos tomar decisiones personales, cada uno, convertirse en rescatistas de tantas personas en estas situaciones.
Solamente el espiritu de amor al projimo, que nos conmueve, en lo mas profundo de nuestro corazon, puede hacer que ocurra otro milagro, aún más grande que el ocurrido en Chile, el cual hará que sintamos la compasión por el hermano que sufre, y que no está tan lejos de nosotros, lo tenemos al lado, con amigos y familiares, o vecinos, o compañeros de trabajo.
Pongamos el grano de amor que el mundo necesita, y tendremos las lagrimas de alegría de la verdadera felicidad.
Felicitaciones hermanos chilenos.