Cuando aún son niños,
los padres obtienen de sus hijos lo que quieren
y mantienen el control sobre sus vidas, sin pensar
demasiado en la forma que lo hacen...
Estoy muy de acuerdo con la editorial. Tengo dos hijas de 23 y 19 años. Pronto me di cuenta de que ya no puedo verlas ni tratarlas como niñas... Ellas me necesitan como consejera... como su paño de lagrimas... y muy principalmente como el pilar de mando. La fortaleza para sus toma de decisiones. Los tiempos de cambiar pañales pasaron hace mucho ;-)