Como aporte con la experiencia que he tenido en reuniones de Gerencia, en un Comité de Calidad, nosotros programábamos reuniones que usualmente se dilataban hasta una hora y media más de lo establecido. Elaborábamos Planes de Acción, los mismos que no se cumplían estrictamente por todos, algunos requerían mayor seguimiento y apoyo que otros. Pero al final, todos podíamos ver resultados positivos en la gestión. Lo negativo es que pasado un tiempo, estas reuniones han disminuido, con el pretexto de la carga laboral y otros asuntos más urgentes, y esto ha alejado a las áreas dentro de la empresa. Otro punto en contra es que no se percibe el compromiso de los altos mandos para la consecución de los objetivos y esto, desmotiva al personal a continuar con las reuniones, además de influir negativamente en el ambiente laboral.