La idea de trabajar con un amigo resulta seductora para muchos. Pero, ¿conviene asociarse comercialmente con un amigo? ¿Qué se necesita para pasar -con éxito- de amigos a socios?
Creo que el artículo trata sobre aspectos que generalmente se dejan de lado a la hora de iniciar un proyecto, ocultos tras la emción y el entusiasmo, pero que luego traen consecuencias costosas tanto en afectivo como en lo material.
Para tener en cuenta, y hacerle caso.
Muchas Garcias.