Enfermarse y dedicar meses -o incluso años- a realizar un tratamiento es una de las situaciones más estresantes que pueda vivir una persona. Las enfermedades ocasionan estrés emocional, físico y financiero...
Muy práctico, sobre todo. Deberíamos hacer hincapié en sanar nuestro interior porque siempre y definitivamente, la enfermedad de espíritu es el origen de cualquier otra enfermedad.