Una extraordinaria mujer me enseñó que, si no podemos brillar como estrellas, debemos rodearnos de ellas para contagiarnos de su brillo. Seguramente no soy una estrella pero si un cultivador de estrellas! Hoy mi éxito se basa en mi capacidad de organización y de relacionarme con gente talentosa y muy humana. No se hacerlo todo, pero sé quienes lo hacen!