Simplemente magnífico, la experiencia de la decepción que implica darse cuenta que en realidad las barreras nos las ponemos nosotros mismos los seres humanos, cuenta con una dualidad que integra el sentimiento de tristeza por nuestras propias limitantes pero a la vez de agijon motivacional para volver a intentar, pero esta vez ya no para sólo superar la barrera puntual que nos entorpece el camino sino aquella barrera mental de nuestros propios miedos y paradigmas.