Crear terreno es un proceso más largo y complicado que sembrar cuando ya el terreno existe, pero a veces cuando no se presenta más alternativa al que "sembrar al voleo" por si alguna semilla encuentra el resquicio favorable y prende. La intención de sembrar implica facilitar tanto la creción de terreno como la inseminación y es un desborde del alma que se siente rica y tiene en su propia actuación su recompensa.