
Este concepto desarollado por la autora, nos confronta no solo con una realidad, sino con nuestra responsabilidad como miembros de la sociedad globalizada. Por ahí se dice que: "No hay mayor ciego que el que no quiere ver" y es que, aunque las pruebas son contundentes en contra de este sistema lineal, el individuo, a lo interno, pareciera que sencillamente se resigna a aceptar una muerte anunciada. El tema es que a todos los entendidos en los tiempos y quienes reflexionamos acerca de la importancia e inminencia del problema, nos falta valentía para pregonar el "cese al consumismo" . El punto es sencillo, debemos iniciar por la formación de nuestros hijos en el seno del hogar y convertirnos de nuestra actual forma de pensar en una forma superior. Por nuestro bien y de quienes vienen detrás..., empecemos ya.