Por supuesto que la confianza es la base de una relación sólida, lo cual conlleva a una comunión de intereses, pero eso se logra cuando actuamos en congruencia con nuestros valores y principios.
Es necesario tomar en cuenta que nuestros valores dirigen nuestras actitudes y que debemos como personas ser congruentes con ellos.
Debemos pugnar porque se modifiquen los paradigmas de relación de mando en las organizaciones, mirando con un sentido más humanista, ya que las organizaciones sin su capital humano no lograrían avanzar.