Con justo desconcierto, la sociedad se pregunta: ¿quién educa a nuestros hijos? La escuela y la familia sienten que deben "competir" con los medios de comunicación, pero no pueden hacerlo. Quizás, la solución no sea competir...
Claro y preciso. Aporta una visión que a veces no la consideramos o incluso no sabemos de no tener miedo de lo que reciben nuestros hijos, la información está, variada a tiempo real, no podemos aislarlos, pero si aforntar esta con ellos. En síntesis queda claro de que nunca debemos dejarlos solos.