La historia da cuenta de muchos líderes que han sufrido por mantenerse íntegros. Mahatma Gandhi fue encarcelado y golpeado por ser consecuente con sus principios de justicia y paz. A Martin Luther King lo asesinaron por mantener sus principios de justicia e igualdad. Nelson Mandela estuvo 27 años en la cárcel por permanecer firme a su principio de honestidad. El pudo alcanzar su libertad cambiando su posición públicamente, pero no lo hizo. Los beneficios de vivir basándonos en nuestros principios difícilmente se ven en el corto plazo. Al contrario: se requiere mucha convicción y coraje para sobrellevar las dificultades que implica permanecer fieles a ellos