Desde mi casa, puedo llegar a la playa caminando por un sendero, o atravesando un puente. Por el sendero tardo algo más de una hora y por el puente quince minutos...
El estar caminando siempre por los atajos hace que olvidemos el placer de disfrutar cada paso en el camino más largo, el goce de no preocuparnos por lo que encontraremos al final.