El control de las emociones, el equilibrio, la virtud de anteponerse al furor, resulatn en muy buenos resultados. Se logra un respeto que de otra manera no se podrìa. Se logra admiración, aunque nadie te lo reconozca abiertamente, y algunas cosas más.
Y muy por el contrario, esta ACTITUD no demuestra desinterés, ya que todo se reordena nuevamente hablando con cada individuo, lo que seguramente lo van a valorar.
Simplemente se trata de liderazgo.
Javier Trossero