Es una buena pregunta la que hace el texto sobre mi vida en el caso de no tener que trabajar para vivir.
Afortunadamente yo vivo para trabajar y no trabajo para vivir --no busco ni espero retiro, para bien o para lo otro--. Sin embargo, mi caso no es común, soy muy afortunado. Pero el que tiene que trabajar para vivir, que es el caso más común, es el que he visto que al dejar su trabajo se dedica a actividades poco trascendentes que lo entretienen y en el mejor de los casos, le permiten vivir al márgen del tedio.