Es muy importante que en las organizaciones exista armonía entre las emociones y el pensamiento, ambas son necesarias. La vida emocional es la que nos permite desarrollar la empatía con los demás, y el pensamiento o razocinio y voluntad el que nos permite evaluar las situaciones, no precipitar nuestros juicios sobre los demás, no dejarnos llevar por nuestros gustos, intereses e impulsos teniendo en cuenta que los objetivos de la ogranización son más importantes que éstos.
Silvia Foschiatti