Creo que es muy importante concederse tiempo para pensar. Dejar que la pregunta incube en nuestro ser, en nuestra mente y frente a nuestro corazón, para que nuestra respuesta sea entonces, no "la correcta", porque quizás no haya respuestas "correctas" frente a determinadas preguntas, pero sí la auténticamente propia, la que nos hace sentir bien, coherentes con nosotros mismos y respetuosos de nuestro estilo.