El delicado equilibrio de mejorar.
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La crítica es una medicina amarga pero, aunque sea desagradable darla o recibirla, nos es de gran ayuda. Cuando recibimos críticas somos más conscientes de la forma en que los demás perciben lo que somos y lo que hacemos. Así, podemos cambiar comportamientos que no son eficaces: es un modo de aprender de la experiencia. Al emitir una crítica, también ayudamos a la otra persona en este mismo sentido.
Pero, todos lo hemos vivido, criticar o ser criticados no es fácil. Con demasiada frecuencia solemos estar a la defensiva, nos sentimos vulnerables, atacados, y eso nos hace ineficaces. Es evidente que para criticar debemos mantener un delicado equilibrio entre lo que decimos y "el modo" en que lo decimos.
La clave para emitir y, fundamentalmente, para recibir una crítica es reconocer que ésta es una forma de mejorar. Si realmente valoramos el aprendizaje, sentiremos que toda crítica tiene un lado positivo. El ser consciente de ello nos ayuda a reducir la vulnerabilidad, las defensas y las emociones negativas. Nos induce a seguir adelante y volver a hacerlo... cada vez mejor.
Club de la Efectividad
El delicado equilibrio de mejorar.