Imagínate el mar elevándose a tu alrededor mientras tu país literalmente desaparece
bajo tus pies, la sal marina destruye la comida que produces y el agua que bebes,
y tu último recurso es buscar protección en otros territorios, donde los refugiados
del cambio climático no poseen una situación oficial. Esto no es una pesadilla,
es la aterradora realidad de millones de personas que viven en islas alrededor
del mundo, de las Maldivas a Papúa Nueva Guinea.
Por este motivo estas pequeñas islas están dando un paso sin precedentes al presentar
una resolución urgente ante las Naciones Unidas previo a las conferencias sobre
cambio climático de la semana próxima, y recurriendo al mismo Consejo de Seguridad
de la ONU para que se trate el cambio climático como una gran amenaza a la paz
y la seguridad internacional.
Ésta es una salida original nacida de la desesperación, un desafío a los poderes
globales para que acaben de una vez por todas con su complacencia y hagan frente
a esta crisis letal con la misma urgencia con que combaten a las guerras. Sin
embargo, la campaña de los estados insulares se enfrenta una feroz oposición por
parte de los más grandes contaminadores del mundo y por ello nuestra ayuda es
imprescindible. Firma la petición ahora para juntar las voces del apoyo mundial
a este llamamiento – los embajadores de las islas la entregarán a la ONU la semana
próxima para reforzar su resolución:
Por primera vez en la historia de la humanidad, es posible navegar alrededor del
Polo Norte -- el hielo ártico se está derritiendo más rápidamente de lo que muchos
pronosticaban y el aumento del nivel oceánico esta acelerando. Actualmente pequeñas
naciones insulares, cuyos puntos más altos a menudo están sólo unos metros por
encima del nivel del mar, preparan planes de evacuación para asegurar la supervivencia
de sus poblaciones. Ellos están en el frente de batalla, sufriendo la primera
ola de impactos climáticos devastadores, que pronto nos amenazarán a todos nosotros.
El presidente Remengesau de Palau, una pequeña isla en el Pacífico, ha dicho recientemente:
“Palau ha perdido al menos un tercio de sus arrecifes de corales a causa del cambio
de los patrones climáticos. Hemos perdido también la mayor parte de nuestra producción
agrícola debido a la sequía y el aumento extremo de las mareas. Éstas no son pérdidas
teóricas o ciéntificas—son pérdidas de nuestros recursos y nuestro sustento...
Para los estados insulares, el tiempo no está corriendo si no que ya ha pasado.
Y nuestro camino puede perfectamente ser la ventana hacia tu propio futuro y el
futuro de nuestro planeta".
Además de las islas, países como Bangladesh, cuya población es de 150 millones
de habitantes se enfrenta a la pérdida de grandes partes de su territorio. La
experiencia de las comunidades más vulnerables de nuestro planeta sirve como una
señal de alerta del futuro que podemos llegar a esperar: un clima extremo que
aumentará intensamente, conflictos por agua y comida, costas enteras que desaparecerán
y cientos de millones de refugiados.
La audaz campaña por la supervivencia de los pequeñas países insulares es también
nuestra campaña – y cuantas más firmas juntemos para entregar a la ONU la semana
próxima, este llamamiento para proteger nuestro futuro en común se hará escuchar
más rápidamente: