¿Nunca te has preguntado por qué bailan las palmeras?
Como lo has notado las palmeras se mueven según la dirección
del viento dando la impresión de que bailaran... pero ¿por
qué sucede esto? Imagínate que las palmeras no bailaran
y fueran una estructura rígida… ¿qué pasaría? De ser
así, más temprano que tarde, la palmera sucumbiría a la
acción del viento al punto que tal vez nunca hubiera existido……
Esa habilidad de bailar se debe a la flexibilidad que tienen y permite
que la palmera sobrelleve la fuerza del viento que constantemente actua
sobre ella… pero... ¿cómo es la base de la palmera?
La base de la palmera, a diferencia del resto, es rígida….
Ahora por que es rígida? De no tener esta rigidez no tuviera la
fuerza de sostener el resto del tronco que baila dando por resultado la
caíida de la misma.
Así como las palmeras, las personas debemos bailar al ritmo de
nuestras vidas. Si carecemos de flexibilidad y nos manejamos como entes
rígidos sucumbiremos a los embates de la vida… a ese viento
que unas veces mece suavemente las palmeras y otras ejerce una fuerza
violenta y devastadora. Pero de nada nos sirve esta flexibilidad si no
tenemos sólidas bases morales que te amarren a la tierra.
Rigidez y flexibilidad es lo que necesitamos para aprender a bailar la
tonada de la vida. Son características opuestas que a su vez se
combinan para mantener a una persona exitosa. De nada nos sirve ser extremadamente
rectos en nuestras posturas, ya que dificultan la capacidad de adaptarnos,
ni tampoco funciona ser totalmente flexibles sin correr el riesgo de ser
arrastrados y manipulados.
Mantén siempre flexibilidad ante tus problemas y rigidez en tus
valores, es lo que te mantendrá bailando como una palmera...
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