Susana Ruggiero |
Brindis con amigos
Después del temporal
que azotó a nuestra ciudad, estar aquí, juntos y brindando
porque un año finaliza y otro se aproxima, es un placer que sólo
los privilegiados como nosotros nos atrevemos a sentir y disfrutar.
Dadas las circunstancias me hubiera gustado escribir algo humorístico.
Algo que nos provocara la risa, la risa sana; que nos uniera una sonora
carcajada.
Confieso que lo intenté. Confieso que no pude.
Acudieron mágicamente a mi mente personajes que admiro ¿Será
casualidad?... Cerré los ojos y pude visualizarlos.
Ernesto Sábato llenaba la paleta de colores en su casa de Santos
Lugares. Me acercó una silla y luego de sentarme pude oír
su voz ronca, pausada, pero lo suficientemente clara Sin dejar de mezclar
el ocre con el rojo, el azul y el amarillo , el verde y el naranja, levantó
su pincel y me dijo:
“El ser humano sabe hacer de
los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio
de una grieta para renacer”.........,.
Y como si nada, siguió pintando.......
Desperté. Recordé la clase de del martes 18. La música
siempre presente, a veces alegre, a veces confusa acompañaba una
nueva propuesta: “Un corso de contramano intentaba tomar al toro
por las astas”...... ¡Cuánta locura! ¡Cuánta
cordura!........
Era el preanuncio del concierto de cacerolas y cucharas acompañando
la entonación de: “Oíd mortales el grito sagrado!!!”
Me relajé. Respiré hondo hasta llenar de aire mi panza.
¡Qué alivio!!!
Entrecierro los ojos y puedo ver y oler la costa uruguaya.
Eduardo Galeano me invita a tomar un café.
Le cuento que quiero provocar la risa, que lo quiero hacer para compartir
con mis compañeros, ya, ahora, en este momento especial de fin
de año.
Sus ojos claros me miran. Su boca me dice:
“No nos da risa el amor cuando
llega a lo más hondo de su viaje,
a lo más alto de su vuelo: En lo más alto, nos arranca
gemidos y quejidos,
voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor,
lo que pensándolo bien nada tiene de raro,
porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña muerte llaman en Francia a la culminación del
abrazo,
que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra
y
acabándonos nos empieza.
Pequeña muerte la llaman, pero grande,
muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.”...
Octavio Paz toma mi mano suavemente y acercándose
a mi oído me susurra:
“Los espejos repiten al mundo,
pero tus ojos lo cambian:
tus ojos son la crítica de los espejos: creo en tus ojos...”
Intento tomar contacto con la realidad y rescato sueños,
ilusiones, proyectos y tantos y tantos momentos compartidos......¡Cuánto crecimos!!!
¡Cuánta gente valiosa hoy, está aquí!!!
¿Brindamos?
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