Edward de Bono escribió en "Serious Creativity", cómo
llegó a estar él interesado en un tipo de pensamiento que los computadores
no pueden realizar: pensamiento creativo y perceptivo. La definición en
el Concise Oxford Dictionary dice: "buscar la solución de un problema
mediante métodos no ortodoxos o aparentemente ilógicos".
El pensamiento lateral tiene que ver con moverse a los lados al resolver un problema
para ensayar diferentes percepciones, diferentes conceptos y diferentes puntos
de vista. El término cubre una variedad de métodos incluidas provocaciones
que nos llevan fuera de nuestra línea cotidiana de pensamiento.
El pensamiento lateral se consigue cortando al través patrones en un sistema
auto-organizado y tiene mucho que ver con la percepción. Por ejemplo, la
abuelita está sentada tejiendo y Susan de tres años de edad la tiene
molesta porque está jugando con la lana. Uno de los padres sugiere poner
a Susan dentro de su corralito. El otro sugiere que sería mejor idea poner
a la abuelita en el corralito para protegerla de Susan. Esa es una respuesta de
pensamiento lateral.
El término "Pensamiento Lateral" puede ser utilizado en dos sentidos:
Específico: Un conjunto de técnicas sistemáticas utilizadas
para cambiar conceptos y percepciones y generar unos nuevos. General:Explorando
múltiples posibilidades y aproximaciones en lugar de persistir en una única
aproximación.
La mayoría de la gente considera al pensamiento lógico como el único
pensamiento válido. Entonces partiremos de esa base e intentaremos definir
al pensamiento lateral. En el pensamiento vertical lo que importa es el proceso
lógico, en el pensamiento lateral lo relevante es la efectividad de las
conclusiones. El pensamiento vertical selecciona los enfoques más adecuados,
el pensamiento lateral busca nuevos enfoques y los explora. El pensamiento vertical
se mueve solo si hay una dirección, el lateral la crea divagando en torno
a modelos, experimentos e ideas no exploradas. El pensamiento vertical es analítico,
mientras que el pensamiento lateral es provocativo.
El pensamiento lateral no necesariamente debe seguir una secuencia, puede provocar
saltos. No es preciso para el pensamiento lateral que cada paso sea correcto.
El pensamiento lateral no rechaza ningún camino, mientras que en el pensamiento
tradicional se usa la negación para bloquear alternativas y desviaciones.
Hay ocasiones en que es necesario pasar por una idea errónea para llegar
a una idea correcta. En el pensamiento vertical se excluye lo que no esté
relacionado con el tema tratado, en el pensamiento lateral por el contrario se
explora lo que parece completamente ajeno al tema.
En el pensamiento tradicional las categorías o clasificaciones son fijas,
en el pensamiento lateral no. El pensamiento vertical sigue los caminos más
evidentes, el pensamiento lateral busca los caminos alternativos.
En conclusión, No se trata de definir qué tipo de pensamiento es
el más adecuado. Ambos son necesarios y se complementan. En el pensamiento
vertical la información se usa para llegar eventualmente a una conclusión
mediante la utilización de la misma en modelos existentes. En el pensamiento
lateral la información no se usa como fin, sino como medio para provocar
una disgregación de los modelos y una subsiguiente reestructuración
en nuevas ideas.
El pensamiento lateral se esfuerza en ser en muchos casos deliberadamente irrazonable,
a fin de quebrar con los modelos existentes. Asímismo no es una forma deliberada
del pensamiento, sino una cualidad que poseen ciertas personas en forma innata
y que otras podrán llegar a desarrollar. El uso y la práctica de
técnicas del pensamiento lateral permiten aumentar la capacidad creadora
del individuo y construir un estímulo para nuevas ideas.
La Técnica De Bono explica que en el pensamiento se presentan dos fases:
- Una es la percepción, es decir, cómo miramos el mundo.
- La otra es el procesamiento, es decir, qué hacemos después con
esa percepción.
Recientes investigaciones de Harvard demuestran que los errores de pensamiento
son errores de la percepción y no de la lógica, porque la mayor
parte del pensamiento se origina durante la percepción. Por lo tanto, si
la percepción es equivocada, no importa cuál sea la lógica:
el resultado estará mal».
La técnica de los sombreros racionaliza y secuencia esta mirada o percepción
del mundo y de los problemas concretos que se nos plantean a diario. Ampliar nuestras
posibilidades de abordar los problemas, nos permite un análisis del mismo
desde distintas ópticas, y nos ofrece el hallazgo de múltiples soluciones.
Así, la percepción detallada del mismo será, seguramente,
garantía de un procesamiento exitoso y de una solución creativa
para los problemas, incluso los mínimos que a diario se presentan. ¿Le
ha pasado que al tratar de resolver un problema, ya sea sólo o en grupo,
su mente se confunde en un mar de emociones, información, lógica,
esperanza, temor y nuevas ideas? Manejar demasiadas pelotas a la vez, sólo
nos provoca una sensación de angustia.
Hoy comparto con usted una herramienta de comunicación que es utilizada
en todo el mundo para facilitar la resolución de situaciones personales,
familiares y de trabajo. Imagine una gran casa de campo: una persona esta parada
enfrente de la casa, otra persona en la parte de atrás de la misma y otras
dos en cada uno de los lados. Desde su ubicación, las cuatro personas describen
y discuten la casa de acuerdo con la perspectiva que cada uno tiene.
Edward de Bono propone recorrer juntos el exterior de la casa y ver paralelamente
el punto de vista que tienen los demás, está metáfora representa
lo que de Bono llama el pensamiento paralelo, al hacerlo cada persona obtiene
toda la información necesaria sobre la construcción. Al usar el
pensamiento paralelo, todos caminan por la casa y juntos se detienen en el frente,
a los lados y atrás para ver paralelamente el punto de vista que tienen
los demás. Esta acción es opuesta a discutir o confrontar la opinión
del otro.
Por lo general, cuando dos personas no están de acuerdo en algo, cada una
argumenta en función a su punto de vista con la finalidad de probar que
el otro está equivocado, con el pensamiento paralelo, ambos puntos de vista,
no importa qué tan contradictorios puedan ser, se ponen en paralelo para
ver hacia el mismo lado. Y como a un explorador que se le pide que vea hacia el
norte o al este, la dirección de la mirada se puede cambiar, ¿hacia
dónde?.
Es aquí donde entran los Seis Sombreros del Pensamiento. De Bono propone
seis colores de sombreros que representan las seis direcciones del pensamiento
que debemos tomar en cuenta al resolver algo: blanco, rojo, negro, amarillo, verde
y azul. El éxito de este sistema es que su simplicidad hace que recordemos
más fácilmente de lo que podríamos hacerlo en complicados
términos de psicología. Al hacer que en un grupo, todos piensen
bajo el mismo color de sombrero, eliminamos algo que obstaculiza encontrar soluciones:
la lucha de egos.
Los seis sombreros representan seis maneras de pensar y se deben considerar como
direcciones de pensamiento más que etiquetas para el pensamiento. Esto
quiere decir que los sombreros se utilizan proactivamente y no reactivamente.
El sistema de los seis sombreros fomenta el desempeño más que la
defensa del ego. Las personas pueden contribuir bajo cualquier sombrero aunque
inicialmente hayan sustentado un punto de vista opuesto. La clave es que cada
sombrero es una dirección de pensamiento en vez de ser una etiqueta de
pensamiento.
La justificación teórica para utilizar los seis sombreros del pensamiento
es que:
- Fomenta el pensamiento paralelo
- Fomenta el pensamiento en toda amplitud
- Separa el ego del desempeño
Una sola cosa a la vez
Hay seis sombreros, metafóricamente hablando, y el participante puede ponerse
y quitarse estos sombreros para indicar el tipo de pensamiento que está
utilizando. La acción de ponerse y quitarse el sombrero es esencial. Los
sombreros nunca deben ser utilizados para categorizar a los individuos, aunque
su comportamiento parezca inducirnos a hacerlo. Cuando se realiza en grupo, todos
los participantes deben utilizar el mismo sombrero al mismo tiempo.
Con los seis sombreros, tratamos de hacer una sola cosa a la vez, cada color se
relaciona con su función:
Pensamiento con el sombrero blanco
Este tiene que ver con hechos, cifras, necesidades y ausencias de información.
"Pienso que necesito un poco de pensamiento de sombrero blanco en este punto..."
significa: Dejemos de argumentos y propuestas y miremos los datos y las cifras.
Piense en papel. Imagínese una computadora que arroja los datos y números
que le piden, es neutral y objetiva, no interpreta, ni opina.
Cuando usamos el sombrero blanco imitamos a una computadora, ¿qué
información tenemos?, ¿qué información necesitamos?,
¿cómo la vamos a obtener? Para trazar un mapa real, conviene sacar
el sombrero blanco al inicio de una sesión.
El sombrero blanco excluye información del tipo: "me parece",
"yo creo", "opino que..." o "tengo la impresión
de...", sólo datos duros.
Pensamiento con el sombrero rojo
Este tiene que ver con intuición, sentimientos y emociones. El sombrero
rojo le permite al participante exponer una intuición sin tener que justificarla.
"Poniéndome mi sombrero rojo, pienso que es una propuesta terrible".
Usualmente, los sentimientos e intuiciones solamente pueden ser introducidas en
una consideración si son sustentadas por la lógica. Por lo general
el sentimiento es genuino pero la lógica no es auténtica.
El sombrero rojo autoriza plenamente al participante para que exponga sus sentimientos
sobre el asunto sin tener que justificarlo o explicarlo. Piense en el fuego, en
el calor. Al usar el sombrero rojo, expresamos sentimientos, intuiciones y emociones,
sin necesidad de justificarlos. La intuición se basa en la experiencia
y es muy útil. Aquí podemos decir: "sobre este asunto, siento
que...", "me encanta" o "no sé por qué, pero
no me emociona". Las emociones no tienen que ser lógicas o consistentes
y la habilidad de interpretarlas es lo que hace exitosas a muchas personas.
Sombrero de pensamiento negro
Este es el sombrero del juicio y la cautela. En ningún sentido es un sombrero
negativo o inferior a los demás. El sombrero negro se utiliza para señalar
por qué una sugerencia no encaja en los hechos, la experiencia disponible,
el sistema utilizado, o la política que se está siguiendo. El sombrero
negro debe ser siempre lógico.
Éste es el más popular de los sombreros y quizá el más
importante. Es el que plantea, cuestiona y analiza todos los obstáculos,
los "peros", las críticas y los riesgos: "¿cómo
reaccionaría la gente?", "¿qué puede salir mal?"
o "¿tenemos los recursos?". Siempre es más fácil
criticar que construir, sin embargo, para que aporte, la crítica se debe
basar en la lógica y no en el ego.
Pensamiento con el sombrero amarillo
Tiene que ver con la lógica positiva. Por qué algo va a funcionar
y por qué ofrecerá beneficios. Debe ser utilizado para mirar hacia
adelante, hacia los resultados de una acción propuesta, pero también
puede utilizarse para encontrar algo de valor en lo que ya ha ocurrido. Piense
en el sol, en el optimismo.
El sombrero amarillo ve las oportunidades, los beneficios y lo positivo de las
cosas, el valor del "qué tal si sí funciona". Debe basarse
en el razonamiento, no en la esperanza, tiene que ver con generar alternativas,
propuestas, con hacer que las cosas sucedan, al final, sin entusiasmo no hay idea
que se logre.
Pensamiento con el sombrero verde
Este es el sombrero de la creatividad, alternativas, propuestas, lo que es interesante,
estímulos y cambios. Éste es energía, nueva vegetación,
crecimiento.
El sombrero verde es el de la creatividad, el de la imaginación; aquí
exponemos nuevas ideas, recurrimos al humor, provocamos mejoras y modificaciones.
Aquí se intenta solucionar las objeciones expuestas bajo el sombrero negro,
ver las cosas desde un ángulo diferente, ¿qué tal si hacemos
hamburguesas cuadradas?, ¿por qué no?
Pensamiento con el sombrero azul
Este es el sombrero de la vista global y del control del proceso. No se enfoca
en el asunto propiamente dicho sino en el "pensamiento" acerca del asunto.
"Poniéndome el sombrero azul, siento que deberíamos trabajar
más en el pensamiento con el sombrero verde en este punto". Piense
en el cielo que observa todo.
Con este sombrero ya no pensamos en el tema, sino en observar fríamente
las opciones y llegar a una conclusión.
La próxima vez que tenga que tomar una decisión, ya sea a solas
o en grupo, recurra a este método tan comprobado como exitoso, y se asombrará
al ver que la conclusión llega sola, se vuelve obvia, sin necesidad de
desgastes y en muy poco tiempo.
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