Susana Ruggiero |
Mi abuela y yo
"La iglesia gruñe a lo lejos
Como un oso panza arriba....
¡Qué girasol! ¡Qué magnolia de lentejuelas y cintas!
¡Qué azafranes y qué lunas en el mantel de la misa!...."
F. García Lorca
Siempre me sentí sola. Sola en medio de tanta
gente. Como El Principito en su planeta.
A veces...tantas veces me duele la espalda que no la puedo enderezar.
Son las piedras, quejas, malestares de los otros que fui recogiendo obedientemente
por los diferentes senderos y guardando en mi imaginaria mochila que me
dejaron encorvada. Debía cumplir los mandatos familiares.
Cuando estoy muy cansada, me siento para quedarme a solas con mis recuerdos,
mis pensamientos. Mis encuentros y desencuentros, haciendo un breve inventario
de las cosas de mi vida
Y llega desde lejos en la punta de un cometa el canto de la voz de mi
abuela gallega, analfabeta tocando las castañuelas.
Mi abuela sabia. Aunque no sabía leer ni escribir.
Trabajaba de llorona para el cura del pueblo, vestida de negro. Zapatos
y mantilla negra y vestido largo y negro caminando al campo santo.
Con eso conseguía un plato de comida y una cama para dormir.
¿Cuántas negras lágrimas habrá derramado en
silencio aguantando su propio sufrimiento?
Pero su canto, su alegría, su taconeo despertaba a su espíritu
inquieto. Corría por los valles y montañas. Arrancaba flores.
Saboreaba frutos.
Siempre pensaba en cambiar su vida por algo mejor. Por algo que ella percibía
que verdaderamente se merecía.
Hoy huelo su perfume....Y me siento contagiada por su amor a la vida Sus
canciones están en mi corazón....
¡Mi querida abuela!.....¡Cuánto nos parecemos ella
y yo!!!
Siento hoy, la magia del encuentro. La visualizo con ojos grandes bien
oscuros, boca ancha y jugosa, labios gruesos guardando los besos acaramelados
que nunca me llegó a dar.
Mi abuela Florencia Lorenzo. Mi Palas Atenea. Mi Diosa maravillosa!!!
Ella y yo..... Yo y ella.
Unidas desde la visibilidad de lo invisible.
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